martes, 8 de enero de 2008

Cirugía de las orejas (Otoplastia)

Es una operación que sirve para corregir orejas muy prominentes o en asa. Los niños afectados por ésta malformación son objeto de burla, de apodos como "Dumbo", rechazo y hasta de hostilidad por parte de sus compañeros de escuela, lo que les causa un trauma psicológico que se pueden manifestar por timidez excesiva, mal rendimiento en la escuela y alteraciones de la personalidad. Los adultos afectados, aunque no lo expresan, generalmente siguen teniendo los mismos sentimientos que tuvieron durante su niñez.

La forma y el tamaño de las orejas son con frecuencia una característica familiar y pueden ser una expresión hereditaria.

La mejor edad para operar a los niños es entre los cuatro y los seis años, antes de que asistan a la escuela, porque a esa edad las orejas ya casi han terminado su desarrollo y la cirugía no afecta lo poco que les falta para que sean como las del adulto, ni tampoco la función auditiva. En los adultos que por diversos motivos no han sido operados, pero que están conscientes de la deformidad y se sienten incómodos, la operación se puede realizar en el momento en que la soliciten.

La cirugía se hace con anestesia local y sedación, pero en niños menores de ocho años, se requiere anestesia general combinada con anestesia local, para que la anestesia sea menos profunda y el paciente respire espontáneamente. La operación demora dos a tres horas y es de preferencia ambulatoria. La técnica quirúrgica debe ser adaptada a la deformidad específica que presenta cada paciente. La cirugía modifica la forma de los cartílagos y luego los sujeta con hilos especiales que son permanentes. Lograr que las orejas sean simétricas después de la reparación puede ser difícil o imposible, especialmente cuando ya existe asimetría antes de la reparación. Felizmente la otoplastia es una operación que satisface mucho a los pacientes o a sus familiares, aun cuando el resultado no sea perfecto, porque es difícil observar las dos orejas al mismo tiempo.

Como en toda cirugía pueden presentarse complicaciones, la más común es el sangrado durante o inmediatamente después de la operación, que en algunos casos puede llegar a formar un hematoma (colección de sangre en el interior de los tejidos). Si el hematoma es pequeño, sólo hay que esperar que se reabsorba, pero si es grande, tendrá que ser evacuado con cirugía. Ocasionalmente se pude presentar una infección varios días después de la operación, que se cura con antibióticos. Las cicatrices son permanentes, pero no son visibles porque quedan detrás de las orejas y sólo en raras oportunidades pueden ser queloides o hipertróficas (cicatrices abultadas), que se tratan con inyecciones de triamcinolona.

Después de la cirugía habrá dolor e incomodidad durante la primera semana, que se controla con analgésicos. Por dos semanas las orejas estarán hinchadas, rojas y la con la sensibilidad alterada; sin embargo, eventualmente los tejidos sanan completamente y las orejas se verán normales, como si nunca hubiesen sido operadas. Los deportes y las actividades físicas, se pueden reanudar después de dos o tres semanas, sin restricciones. En la mayoría de los pacientes los resultados son muy buenos y sin complicaciones.

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