La apariencia de nuestros ojos es muy importante, porque son el punto focal de la cara y de nuestras expresiones; cuando las personas hablan, se miran los ojos. Los párpados superiores caídos y las bolsas de grasa en los inferiores, dan un aspecto de vejez o de cansancio y en algunos casos dificultan la visión. La blefaroplastia corrige estos defectos eliminando excesos de piel, de músculo y las bolsas adiposas, pero no puede cambiar la posición de las cejas, ni borrar totalmente las "patas de gallo" que se marcan más al reír por acción del músculo orbicular de los ojos; para corregir éstos defectos es necesario recurrir a la frontoplastia, que levanta las cejas o a las inyecciones de Botox que al debilitan el músculo orbicular, por varios meses. La cirugía se puede hacer en hombres o en mujeres que tienen bolsas adiposas y párpados caídos, ya sean de carácter familiar (hereditario) o por envejecimiento. Los mejores candidatos son los pacientes que están en buenas condiciones de salud, no fuman, no se exponen al sol sin protección y tienen expectativas reales de lo que se puede lograr con la operación, que demora dos a tres horas, se hace en forma ambulatoria, con anestesia local y sedación.
Las incisiones quedan escondidas en el pliegue natural del párpado superior y debajo de la línea de las pestañas en el párpado inferior. Las cicatrices al principio son visibles, pero con el tiempo se vuelven imperceptibles.
Después de la blefaroplastia los ojos no se tapan con vendajes y la mayoría de los pacientes pueden ver, leer o ver televisión; en la mayoría de los casos no habrá dolor, pero sí incomodidad después que pasa la anestesia, porque los párpados se sentirán tirantes y el paciente debe dormir con la cabeza elevada por unos días.
Los riesgos son iguales a los que pueden ocurrir con otros procedimientos quirúrgicos, siendo los más comunes hinchazón (edema), moretones (equimosis) y algún grado de asimetría de los párpados. En algunos pacientes la parte blanca del ojo (esclerótica) se pone roja pero no interfiere la visón y eventualmente desaparece sin necesidad tratamiento; en otros, puede haber dificultad para cerrar el ojo, porque el párpado inferior desciende mostrando la esclerótica (ectropión) y el ojo se verá más redondo de lo normal por un tiempo.
La mayoría de los pacientes se levantan inmediatamente después de la operación, caminan, leen y ven televisión, pero no podrán agacharse, ni hacer esfuerzos durante la primera semana; las mujeres pueden usar maquillaje para disimular los moretones, después que se retiran los puntos. Las actividades normales se reanudan gradualmente después de diez días, aunque las heridas pueden permanecer rojas o rosadas por varias semanas, hasta que completan su maduración. Los resultados son muy satisfactorios porque el rejuvenecimiento que se logra puede durar más de quince años y algunos casos es permanente.
martes, 8 de enero de 2008
Cirugía de los párpados (Blefaroplastia)
Etiquetas: Cirugía de párpados
Ritidectomía: "Lifting" facial y del cuello
El envejecimiento de la cara y el cuello, se debe a factores genéticos y hereditarios, a la edad del paciente, los efectos de la gravedad, la exposición al sol, la atrofia y la pérdida de la elasticidad de la piel, la disminución del tejido adiposo superficial, el tabaco, el alcohol y el "stress" emocional de la vida diaria. Las manifestaciones del envejecimiento facial son: profundización de los surcos entre la boca y las mejillas (surcos naso-labiales); aparición de múltiples arrugas; soltura de la piel de las mejillas, junto con la formación de pliegues o abultamientos a lo largo del borde inferior de la mandíbula y en el cuello.
La ritidectomía o "Lifting" de la cara, es un procedimiento quirúrgico destinado a eliminar las manifestaciones visibles del envejecimiento, tanto en la cara como en el cuello, levantando los músculos flácidos con hilos especiales de tracción, tratando los excesos o defectos de la grasa superficial y recortando los excesos de piel, para dejarla más lisa (sin arrugas). Esta cirugía se puede hacer sola o junto con otros procedimientos de rejuvenecimiento facial, como la cirugía de la frente, las cejas, los párpados, la nariz, la lipoescultura o el lipoimplante. Es una operación compleja, que toma varias horas, especialmente cuando se realiza junto con otros procedimientos. La ubicación de las incisiones y la técnica quirúrgica que se utiliza, depende de las características y las necesidades individuales de cada paciente. Para remodelar el cuello puede ser necesario hacer una pequeña incisión debajo del mentón y además una liposucción en la parte inferior de la cara y en el cuello. En algunos casos, conviene hacer injertos de grasa (lipoimplante) en lugares estratégicos donde se ha producido atrofia del tejido subcutáneo y de los huesos.
Como en toda cirugía pueden presentarse complicaciones; la más común es el sangrado que en algunos casos puede llegara formar un hematoma (colección de sangre en el interior de los tejidos). Si el hematoma es pequeño, sólo hay que esperar que se reabsorba, pero si es grande, tendrá que ser drenado quirúrgicamente. También se pude presentar una infección después de varios días, que se cura con antibióticos. Las cicatrices siempre quedan escondidas dentro del pelo, detrás de las orejas o en surcos naturales de la cara delante de las orejas, que con el tiempo se vuelven imperceptibles y en raras oportunidades, pueden formar queloides o hipertrofias (cicatrices abultadas), que se tratan con inyecciones de triamcinolona.
Después de la cirugía puede haber algo de dolor o incomodidad, que se alivia con analgésicos. En los primeros días la cara tendrá una apariencia extraña por la presencia de hinchazón (edema), moretones (equimosis) y también habrá disminución de la sensibilidad de la piel de la cara; estas alteraciones demoran dos o tres semanas en desaparecer. Para dormir, la persona operada deberá acostarse manteniendo la cabeza elevada durante los primeros días, con en fin de limitar en lo posible la hinchazón, que es normal después de la cirugía. Durante las primeras dos a tres semanas, el paciente no debe agacharse, ni hacer esfuerzos o ejercicios físicos, después de lo cual, podrá reiniciar gradualmente a sus actividades normales.
Aunque la ritidectomía no puede detener el envejecimiento, los beneficios duran un promedio diez años y los pacientes que se somete a ésta cirugía, siempre tendrán un mejor aspecto que si nunca se hubiese operado. Es importante que la apariencia después de la cirugía sea natural y que la cara no se vea "operada".
Etiquetas: cirugía de cuello
Ginecomastia
Es un término médico derivado del Griego, que significa "mamas como de mujer" y se refiere al aumento anormal del tamaño de una o ambas mamas en el varón durante la pubertad, que es una condición benigna y generalmente pasajera. Cuando la ginecomastia es causada por acumulación de grasa y el tejido glandular no está aumentado, se le llama pseudos-ginecomastia (ginecomastia falsa). Aunque la causa se desconoce en un gran porcentaje de los casos, puede resultar de un desequilibrio hormonal, de un tratamiento con esteroides anabólicos o estrógenos, de un tumor testicular o de la glándula hipófisis o de cirrosis, porque el hígado pierde su capacidad para desactivar estrógenos que circulan en la sangre.
El tratamiento es quirúrgico y el objetivo es eliminar los excesos de tejido glandular, adiposo o ambos, para lograr un tórax más plano y con apariencia masculina. La cirugía se realiza con anestesia local y sedación, en forma ambulatoria y demora hora y media a dos horas. Cuando la ginecomastia es muy grande, demora más, se requiere anestesia general y puede ser necesario el internamiento en la clínica.
Los casos de pseudo-ginecomastia se pueden corregir solo con liposucción, pero en la ginecomastia verdadera, es necesario combinar la resección glandular con la liposucción del tejido adiposo, que se hace a través de una incisión en la parte inferior de la areola. En los raros casos donde ginecomastia es masiva, será necesario además, resecar los excesos de piel, la longitud de las incisiones será mayor y en algunos casos será necesario usar drenes por varios días.
Los riesgos de la cirugía son los mismos que con otras operaciones, pero específicamente se pueden presentar cicatrices malas (hipertróficas o queloides), cambios de pigmentación de la piel y asimetría, que si significativa y persistente, se puede corregir eventualmente en una segunda intervención.
Después de la operación habrá hinchazón (edema), moretones (equimosis), dolor por unos días, que se controla con analgésicos. Será necesario usar compresión elástica continua durante una o dos semanas.
Los resultados definitivos no se ven hasta después de dos o tres meses, cuando desaparece totalmente la hinchazón y las cicatrices pueden demorar más de seis meses en madurar.
Las actividades normales se pueden reanudar gradualmente al día siguiente de la operación y los ejercicios después de dos o tres semanas.
Los resultados son permanentes y muy satisfactorios.
Etiquetas: cirugía de pechos
Aumento de mamas (Mamoplastia aumentativa)
Es una operación para aumentar el tamaño de las mamas cuando son pequeñas (micromastia), reconstruir una mama que ha sido resecada por cáncer, corregir asimetría de las mamas o para recuperar la pérdida de volumen que ocurre después de un embarazo haciendo un levantamiento de las mamas (matopexia) junto con un implante mamario para darles firmeza. El implante (prótesis mamaria) es básicamente un globo de silicona, relleno con suero salino (suero fisiológico), gel de silicona o ambos, que se coloca detrás de la mama (subglandular) o del músculo pectoral (subpectoral o retromuscular). El volumen seleccionado depende de las características anatómicas y los deseos de cada paciente; el cirujano plástico explicará las opciones posibles y recomendará el tipo de prótesis que se debe usar.
Científicamente, no ha sido posible demostrar relación alguna entre el uso de siliconas y la posibilidad de desarrollar cáncer de mama, de enfermedades auto-inmunes, sistémicas o del colágeno; al contrario, estudios recientes indican que las mujeres que tienen implantes rellenos con gel de silicona, tienen 40% menos probabilidades de desarrollar un cáncer al seno, que las que no tienen implantes, pero el motivo se desconoce. En todo caso, la silicona es un material biocompatible muy bien tolerado por el cuerpo de la mujer, porque es un material natural derivado del silicio que después del oxígeno, es el elemento es el más común en la naturaleza y existe en pequeñas proporciones en nuestro cuerpo, en el aire que respiramos, el agua que bebemos, los alimentos que ingerimos y hasta en la leche materna. Los implantes de silicona no alteran la fertilidad, no interfieren con los embarazos o con la capacidad de lactar.
En la mamoplastia de aumento como en cualquier otra cirugía, existen riesgos que son comunes a otras operaciones, pero hay algunas complicaciones son específicas, como la contracción capsular que es la más frecuente y se produce cuando la cápsula fibrosa que normalmente se forma alrededor del implante al cicatrizar, se contrae y la mama se sienta dura al tacto. Para tratar de prevenir esta complicación, inmediatamente después de la operación se indican masajes especiales, pero en algunos casos a pesar de las medidas preventivas, la cápsula se endurece y entonces será necesaria otra operación para resecar parte de la cápsula dura o cambiar el implante. La causa del encapsulamiento no se conoce, pero se sabe que cuando los implantes se colocan detrás del músculo pectoral (retropectoral), la contractura es menos probable, porque el movimiento del músculo evita que la mama se ponga dura y también facilita la mamografía porque empuja el músculo y la glándula mamaria hacia delante, sin que el implante esté en contacto con el tejido glandular, como sucede con los implantes sub-glandulares que puede dificultar la mamografía.
En raras ocasiones se puede formar un hematoma (acumulación de sangre) o puede haber una infección después de la cirugía, pero cuando sucede puede ser necesario retirar el implante temporalmente para erradicar la infección; también pueden presentarse alteraciones pasajeras de la sensibilidad de la piel de la mama, especialmente de la areola-pezón, manifestadas por un incremento o disminución de la sensibilidad, que en muy raras ocasiones pueden ser permanente. La ruptura de un implante mamario es muy infrecuente y generalmente se debe a un traumatismo. Los implantes rellenos con suero salino con el tiempo se desinflan y pierden su volumen; esto se debe a que el rozamiento del implante con los tejidos adyacentes, desgasta la cápsula de silicona, permitiendo la salida del suero salino a través de agujeros microscópicos hacia los tejidos que rodean el implante, que absorben el suero salino sin producir ningún daño, excepto que el implante tendrá que ser reemplazado por uno nuevo.
El implante se puede insertar a través de una incisión en la parte inferior de la areola (peri-areolar), en el pliegue que hay por debajo de la mama (surco submamario) o en la axila, pero en la mayoría de los casos la incisión peri-areolar es superior a las otras, porque facilita la inserción del implante y eventualmente es la más imperceptible. La operación es ambulatoria, demora dos o tres horas y se puede realizar bajo anestesia general combinada con anestesia local.
Después de la operación habrá hinchazón (edema), moretones (equimosis) y dolor, especialmente al mover los brazos, que se controla con analgésicos. Es necesario usar un sostén adecuado en forma continua por dos o tres semanas. Las actividades habituales se pueden reiniciar gradualmente después de tres o cuatro días y los ejercicios físicos o deportes después de tres semanas, sin restricción.
En la mayoría de los casos los resultados son muy satisfactorios, porque la operación mejora mucho la imagen corporal y la autoestima de la paciente; sin embargo, la decisión de aumentar las mamas es algo muy personal y la operación no debe ser realizada para complacer a otras personas.
Etiquetas: cirugía de pechos